Consejos personales antes de buscar trabajo en Alemania

Por Ignacio Urquijo

El titular es desesperanzador: solo uno de cada tres emigrantes españoles en Alemania decidió quedarse después de probar suerte en el país. Y fueron muchos los que lo intentaron. El país germano acogió oficialmente hasta 72.000 españoles en 2012, lo que supone un incremento del 50 por ciento de llegadas con respecto al año anterior. Los datos, publicados por la OCDE el pasado año, plantean una pregunta ineludible para aquellos que estén considerando emigrar: ¿qué se necesita para trabajar en Alemania?

“Primero, busca información sobre el país, cómo se vive, cómo se come y cómo son las personas. Decide si es un lugar en el que podrías estar a gusto”, enumera el extremeño Enrique Benítez , que trabaja de informático en Berlín desde el 2011. “Segundo, investiga en qué zona de Alemania tendrías más posibilidades de encontrar trabajo. Alemania no es solo Berlín, que por cierto es la segunda ciudad donde hay más paro. Tercero, no va a ser fácil. Olvídate de todo lo que has escuchado en la tele, cosas como “en Alemania hay trabajo”, “con el inglés basta”. Esto no es jauja y vas a tener que luchar para conseguir una estabilidad”. Aun así, Enrique confirma que en Alemania “hay muchos puestos de trabajo cualificados”, aunque no en todos los sectores. Los informáticos, los ingenieros y los enfermeros son, según su opinión, los profesionales más requeridos.

Porcentaje de paro en Alemania por zonas
Porcentaje de paro en Alemania por zonas (pinchar sobre imagen para agrandar)

La emeritense Bárbara Delgado es enfermera. Tiene 24 años y trabaja en un hospital geriátrico berlinés. Bárbara, por tanto, tiene trabajo, pero se ha encontrado con un problema: el desfase entre su preparación y las labores que está realizando. Reconoce que su día a día comprende “el aseo de pacientes, cambios posturales y demás cosas que en España se delegarían en las auxiliares”. Cuenta que “también hacemos labores de enfermería, pero muchas de ellas las realizan los médicos. Una de las cosas que más echamos de menos es sacar sangre y poner vías”. Esto puede deberse a que enfermería no es una carrera universitaria en Alemania. A pesar de ello, Bárbara opina que en este país “las enfermeras son más valoradas y respetadas que en España”.

cerebro a la fuga
Fuente: http://cerebroalafuga.com/

En otros sectores, como el de la ingeniería, no hay tanta diferencia como la que se ha encontrado Bárbara. El ingeniero químico e industrial José Conde trabaja en Fulda, un pequeño pueblo del centro de Alemania. Además es el cofundador de ‘Cerebro a la fuga’, una web sobre experiencias laborales en el extranjero. José estima que los puestos que ocupan los ingenieros españoles concuerdan con su preparación y “se nos valora igual que a los alemanes, o al menos los salarios son los mismos”. No obstante, también señala que a la hora de ascender en una empresa “normalmente hay que saber hablar bien el alemán, así que en ese aspecto los alemanes tienen más posibilidades”.

El tema del alemán es un quebradero de cabeza y el primer escollo a salvar. Con suerte se puede encontrar algún trabajo donde ‘solo’ se requiera el inglés. Así lo considera Irene Tamayo , que actualmente enmarca su carrera profesional en el cuarto caladero donde los españoles tienen más sencillo hallar un empleo: el ecléctico mundo de los ‘minijobs’. Irene cuenta con un contrato parcial de ‘community manager’ en una ‘startup’ que consiguió gracias a su excelente dominio del inglés. Aun así, aconseja que “lo primero que deben hacer los españoles al llegar es meterse en un intensivo de alemán y no salir de casa hasta hablarlo”.

keep calm
Superada la barrera idiomática y encontrado un trabajo adecuado a las capacidades personales, ¿puede haber todavía una razón que provoque el deseo de volver a España? “Esto es complicado”, confiesa José sobre Fulda. “El invierno es duro. A los alemanes les gusta quedarse en casa, así que hay poco que hacer. Y si a eso le sumamos que este año ha nevado hasta el mes de abril, pues es algo deprimente”.

A pesar de todo, a algunos les compensa. Enrique es uno de ellos: “animo a todo el mundo a venir a probar suerte. Vivir fuera es una experiencia que te fortalece, abre tu mente y te da mucha paz interior”. Eso sí, recomienda que además de “muchas energías, dinero, ilusión y ganas de comerte el mundo, la gente se traiga también la cabeza”.

Texto
Nacho Urquijo
ignaciourquijo.wordpress.com
twitter @NachoUrquijo

Una versión de esta entrada fue publicada con anterioridad en El Periódico Extremadura.

 

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